Donnerstag, 21. April 2016

Los partidos europeos y los límites y potenciales de Europa

PPE, PSE, ALDE y demás: Los partidos europeos (para una lista completa ver aquí) podrían ser la clave para una democracia representativa a nivel europeo, pero hasta ahora apenas están presentes en el debate público. ¿Qué papel deberían desempeñar en la UE del futuro, y qué es necesario para llegar a ello? En una serie de artículos invitados, representantes de la política y de la ciencia política contestan aquí a esta pregunta. Hoy: Mar Garcia Sanz. (Ir al inicio de la serie.)

“El protagonismo de los partidos europeos está directamente relacionado con la arquitectura institucional de la Unión.”
El artículo 10.4 del Tratado de la UE reconoce a los partidos de ámbito europeo y les otorga dos funciones principales: contribuir a la formación de la conciencia política europea, y expresar la voluntad política de los ciudadanos de la Unión Europea. ¿Tienen sentido los partidos europeos? Sí, sin lugar a dudas. Si el objetivo es la creación de Europa como un ámbito político propio y como sujeto político, todo ello exige actores políticos que trasciendan los ámbitos estatales y actúen desde una lógica europea.

¿Realmente cumplen con las funciones para las que fueron creados? Sí, pero con muchas dificultades. El protagonismo de los partidos de ámbito europeo, el desarrollo de sus tareas de formación de conciencia y expresión de la voluntad popular de los ciudadanos de la Unión es directamente proporcional al proceso de creación de la Unión como un ámbito político propio. El protagonismo de los partidos europeos está directamente relacionado con la arquitectura institucional de la Unión, que es quien determina los centros de poder y decisión. A la existencia de una ciudadanía europea. A la creación de un interés general común europeo. Los avances y retrocesos en el proceso de construcción europea condicionan la capacidad y el protagonismo de los partidos europeos.

Para explicar estas dificultades en la acción de los partidos europeos hay que referirse a sus causas estructurales, institucionales y políticas. Lo haré de forma resumida y esquemática con los riesgos que ello comporta.

Déficits democráticos y de legitimación

Hoy por hoy, la Unión Europea todavía se define como una confederación de estados que han avanzado en crear instrumentos políticos, económicos y monetarios comunes, insuficientes y algunos mal diseñados como la Eurozona. Pero con un grave déficit de unión política.

Una Unión que arrastra déficits democráticos y de legitimación. Sacudida por una crisis económica que ha impactado con especial virulencia en los países del sur y este europeo. A estos países se les ha impuesto políticas de austeridad fracasadas y representan elevados niveles de sufrimiento social. Estas imposiciones fueron protagonizadas por entes difusos e inaprensibles para las opiniones publicas como son la “Troica”, los “hombres de negro”, etcétera. Una Europa demasiadas veces vista bajo la tutela de Alemania y sus intereses.

La soberanía ya no se puede ejercer de forma aislada

Con la crisis griega y en las negociaciones que se llevaron a cabo me llamó mucho la atención la controversia entre Yanis Varoufakis (Syriza/IE) cuando aludía a los compromisos del gobierno de Syriza con su electorado y Wolfgang Schäuble (CDU/PPE) que le respondía que él también tenía sus compromisos con el suyo. Esta polémica reflejaba el gran problema que tenemos los europeos a la hora de pensarnos como un sujeto más allá de nuestra realidad nacional o de nuestro electorado nacional.

La realidad es que no podemos ya ejercer nuestra soberanía de forma aislada. Las políticas llevadas a cabo por los estados tienen efectos extra-territoriales y comprometen la capacidad de autogobierno de unos y otros. La Unión Europea es un denso espacio de interdependencias. La crisis económica y su gestión han puesto en evidencia la necesidad urgente de avanzar en una arquitectura institucional de la Unión que permita un mejor gobierno de las interacciones entre los diversos estados. De no hacerlo no nos debe sorprender ni el repliegue estatal ni la aparición de movimientos anti-europeístas.

Repliegue nacional

La gestión llevada a cabo por los estados de la grave crisis humanitaria que representa la llegada de centenares de miles de refugiados evidencia también las debilidades de la Unión y la preeminencia de los intereses, egoístas, de los estados. Si a ello añadimos la crisis de seguridad que sufrimos a raíz de los atentados yihadistas, cerramos un circulo que compromete uno de los mayores avances del proceso de construcción europea, el espacio Schengen.

Un panorama difícil. En pocos meses hemos normalizado nuevos términos como Grexit o Brexit, nada positivos. Se ha llegado a contemplar la salida de un país de la Eurozona, Grecia. El gobierno de David Cameron (Cons./ACRE) en Gran Bretaña se compromete con un referéndum que puede significar ya sea la salida de su país de la UE o más pasos atrás en su construcción.

El anti-europeísmo crece y muchas veces por medio de fuerzas políticas que expresan lo peor de nuestra historia reciente. En cada país la pulsión del repliegue nacional toma su forma.

Una batalla democrática que se puede ganar

La construcción europea es hoy una batalla democrática. Pero esta batalla se puede ganar. Deshacer el camino andado sería un desastre histórico.

Pertenezco a una familia europea, la verde, profundamente europeísta, lo que explica que mi escrito se pueda calificar de optimista respecto a Europa y su sistema político. Ser optimista en esta difícil encrucijada que atraviesa el proyecto europeo no es sinónimo de ilusa, todo lo contrario; es la expresión de nuestra firme apuesta por conseguir la utopía más realizable, que es EUROPA.

El proyecto europeo es un proyecto inacabado, con graves deficiencias en su concepción y arquitectura. En él se solapan las políticas europeas con las políticas de los estados. En demasiadas ocasiones Europa es más la suma y la resta de los intereses propios de los estados que no la expresión de una política común. Los Verdes somos plenamente conscientes de los problemas que hoy sufre la Unión y la Eurozona. Pero insisto, soy optimista: La UE es nuestro presente y nuestro futuro, porque es nuestra ventana a la globalización.

Visibilidad y poder político

Los partidos europeos, si queremos cumplir con la función que nos otorgan los Tratados no solo debemos ser conscientes de la realidad y las limitaciones que ésta nos impone sino también ser capaces de desarrollar estrategias que nos permitan un doble objetivo: visibilidad y poder político.

Ganar visibilidad requiere un doble esfuerzo. Por un lado, el propio de los partidos europeos, afrontando con propuestas las dificultades y limitaciones estructurales del presente. Sería un grave error pensar que todo depende del acierto en el management de los partidos; también hacen falta buenas estrategias de comunicación. Por otro lado, el compromiso de los partidos nacionales en europeizar los debates nacionales. Europeizar los debates nacionales no como un ejercicio voluntarioso de europeísmo, sino como reflejo de una realidad: gran parte de las principales decisiones que afectan a las condiciones de vida y de trabajo de nuestras ciudadanas y ciudadanos se toman en la UE.

Trascender la lógica nacional

Conquistar poder político pasa en primer lugar por la capacidad de decisión sobre las políticas y sobre la representación democrática. Ello exige un doble proceso, el de la delegación de competencias de los partidos miembros hacia su partido de ámbito europeo, y cambios normativos, fundamentalmente en la legislación electoral, que europeícen los procesos electorales europeos y la elección de por ejemplo la presidencia de la Comisión.

Valoro como muy positiva aunque limitada la experiencia de las elecciones del pasado 2014 con la designación de candidatos y candidatas a presidir la Comisión y la realización de debates entre ést@s. Para los verdes fue también positiva la celebración de primarias para elegir nuestr@s candidat@s a la presidencia de la Comisión. Este es el camino, trascender la dinámica y la lógica de los estados y avanzar en una lógica europea.

Europa son hoy dificultades y oportunidades, pero sobre todo representa valores. Un espacio de derechos y deberes. Y a pesar de las dificultades un espacio de esperanza de que un mundo mejor es posible.

Mar Garcia Sanz es secretaria general del Partido Verde Europeo (PVE).

El futuro de los partidos europeos

1: Serienauftakt [DE]
2: Europäische Parteien: Von der Radnabe zum Netzwerk [DE] ● Reinhard Bütikofer
3: Europarties: up and growing or in decline? [DE / EN] ● Isabelle Hertner
4: On the Future Role of Europarties [DE / EN] ● Sir Graham Watson
5: Die europäischen Parteien als Verteidiger des europäischen Gemeinwohls [DE] ● Joseph Daul
6: Cocktail party or political party? On the future of the Pan-European parties [DE / EN] ● Julie Cantalou
7: « Il est naïf de penser que seules les directions de partis peuvent faire évoluer le débat vers plus d’Europe » [DE / FR] ● Gabriel Richard-Molard
8: Los partidos europeos y los límites y potenciales de Europa [DE / ES] ● Mar Garcia Sanz
9: Europarties – plentiful under-researched diamonds in the rough [DE / EN] ● Michael Kaeding y Niko Switek
10: Fédéraliser les partis d’une même famille politique [DE / FR] ● Pierre Jouvenat

Imágenes: European Union 2011 PE-EP/Pietro Naj-Oleari [CC BY-NC-ND 2.0], via Flickr; Mar Garcia Sanz.

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